
A que da mucho gustito cuándo estás avisando de algo y finalmente sucede? Pues me acaba de pasar.
El 7 de julio de 2009, dejé un comentario en un blog futbolístico que terminaba así:
Eso si, el día que el Madrid pierda con algún equipillo (que llegará), que no se quejen los aficionados porque los demás nos desgüevemos de las risas."
Y ese día ha llegado. Pero no me desgüevo del Real Madrid en si, sino de aquellos que pensaron que los sueños no se conseguían sin dinero. De aquellos que menospreciaron al contrario. De aquellos que se aferran al sentimiento de este club para sentirse “triunfadores” en algo que su vida gris nunca les dará. De aquellos que eligieron lo cómodo para no sentirse inquietos. De aquellos que se adhirieron a la norma para que nadie les apuntara. De esos mercenarios bañados en oro que han conseguido que la insuficiencia intelectual sea buscada con ansia por nuestra juventud. De esos periodistas que bochornosamente juegan a babosear a un club y alentar falsas esperanzas entre sus seguidores. De los directivos anteriormente insuficientes y ahora deficientes, de no darse cuenta que empresa y deporte, son como el agua y el aceite. Y por supuesto, de los prepotentes seres supremos (de este, del que más).
Eso si, que todos aquellos madridistas de pedigrí, reciban mi mas sincero abrazo, porque por su convicción han hecho del Real Madrid su afición y pasión, y no, una forma de vida con la que suplir las carencias de su propia vida. Pero hoy, tenéis que permitirme ese placer mínimo que por esperado, está siendo tan rico.
La foto que ilustra el post es de la web de La Terremoto de Alcorcón.










