Te lo estaba diciendo


A que da mucho gustito cuándo estás avisando de algo y finalmente sucede? Pues me acaba de pasar.
El 7 de julio de 2009, dejé un comentario en un blog futbolístico que terminaba así:

Eso si, el día que el Madrid pierda con algún equipillo (que llegará), que no se quejen los aficionados porque los demás nos desgüevemos de las risas."

Y ese día ha llegado. Pero no me desgüevo del Real Madrid en si, sino de aquellos que pensaron que los sueños no se conseguían sin dinero. De aquellos que menospreciaron al contrario. De aquellos que se aferran al sentimiento de este club para sentirse “triunfadores” en algo que su vida gris nunca les dará. De aquellos que eligieron lo cómodo para no sentirse inquietos. De aquellos que se adhirieron a la norma para que nadie les apuntara. De esos mercenarios bañados en oro que han conseguido que la insuficiencia intelectual sea buscada con ansia por nuestra juventud. De esos periodistas que bochornosamente juegan a babosear a un club y alentar falsas esperanzas entre sus seguidores. De los directivos anteriormente insuficientes y ahora deficientes, de no darse cuenta que empresa y deporte, son como el agua y el aceite. Y por supuesto, de los prepotentes seres supremos (de este, del que más).
Eso si, que todos aquellos madridistas de pedigrí, reciban mi mas sincero abrazo, porque por su convicción han hecho del Real Madrid su afición y pasión, y no, una forma de vida con la que suplir las carencias de su propia vida. Pero hoy, tenéis que permitirme ese placer mínimo que por esperado, está siendo tan rico.

La foto que ilustra el post es de la web de La Terremoto de Alcorcón.

Al calor del amor en una churrería


Estar levantado un domingo a las 7 de la mañana, puede resultar un problema si uno a través de los años no ha sabido buscarse algún placer que reconforte semejante aberración.

Un placer para mi es llegar a la churrería tras atravesar la ciudad desierta recibiendo el frescor mañanero en la cara y saludar a algún antiguo amigo de correrías que aun tiene la suerte de pensar que es joven.

Calles atrás, el olor a fritura marca mi camino hacia el templo de cualquier endocrino suspenso. El paseo da hambre y quema algún cigarrillo de sobra. Una vez cruzo el umbral, ese denso arreón de aceite y oxigeno me provoca un frenesí similar a las previas caricias coitales. Miro con admiración a aquellos que aguardan pacientemente en la cola a que llegue su turno, me abro camino a sutiles codazos para llegar a la barra y espero como un niño que espera a su quiosquero, que el sieso que atiende se fije en mi (nunca vi a un churrero con buen humor) y me suelte las palabras mágicas: Qué va a ser? , Pues que sean tres churros y un café con leche fría.

Mientras se prepara la comanda con eficacia japonesa - ¡Que sean tres de los gordos!!!!!- me fijo en los congéneres ojerosos que me rodean. A un lado el experto en licores, cata en modo tris-tras un aguardiente perforador de estómagos, y al otro lado, como sin importancia y aludiendo a la nueva cocina, uno se estampa un par de churros con un zumo de naranja.

Llegan los churros, y los mojo en el café, sin darle a mis arterias la capacidad de decisión. Es un placer breve pero intenso. Las churrerías no son un lugar que animen a la sobremesa. Un vasito de agua, 1,70 € y ni un “que tenga buen día”.

Después y como todo lo bueno, viene el inconveniente. A mitad del camino de vuelta a casa, uno empieza a soñar despierto con praderas excusadas y cagarse en to lo cagable –nunca mejor dicho- por dejar el coche en el garaje. El infierno de recorrer el camino con el culo encogido y con pasos de modelo de pasarela, le hace a uno plantearse la opción ecológica, pero nunca, nunca, la de unos buenos churros mañaneros.



Pd. Para que no haya malas interpretaciones como en el gravísimo caso del "Faisan-Gate" en el blog “Los Sabores” en lo referente a la fotografía que ilustra este post, he de decir que en otros lares eso serán porras, pero aquí, son churros.

Hijoputa


Es o no es un descargo, el avisar a una persona que su madre no era tan santa como parecía, a tenor de la descendencia que nos ha dejado a los demás?. Para mí, si.
No me gusta llamar hijoputa a mis amigos, ni a aquellos que realizan algo extraordinario, pues entonces no tendría en mi la función real que espero de un buen “hijoputa”. Cierto es, que el insulto en si, no tiene porqué indicar que la madre del receptor, tuvo que andar por las calles cobrando por ofrecer su toto, pero si engloba todos los insultos en uno, a una madre que ha dejado una herencia tan virulenta.
A día de hoy y tal como está el mundo, puede que la palabra hijoputa sea la mas utilizada de todos los idiomas, ya sea de palabra o pensamiento. Todos tenemos un baremo para medir las hijoputadas y un tiempo de respuesta –generalmente corto- que tardamos en comunicarlo, es por esto, que este excelso insulto esta perdiendo sustancia y eficacia, al tomarlo tantas veces en vano.
Desde aquí, abogo porque se tome mas en consideración el término “hijoputa” y lo empleemos cuando realmente se necesita, pues de esta manera será mas eficaz, amén del gustito personal y relajación que da, cuando uno lo dice coherentemente.

Quiero dedicar este post a Guillermo Fernández Vara –Presidente de la Junta de Extremadura- del que estoy seguro que utilizó en su justa manera, tiempo, cadencia y regodeo, un buen “hijoputa” sobre el impresentable Joan Laporta.

Ossstias que frío tan rico!

No va a ser fácil convenceros de esto que os quiero contar, es un placer mínimo. Para mi, es tanto como el que se pasa todo el año ahorrando para irse a un hotel de los Caribes a comprar una pulsera del todo vale, con la diferencia de que a mi me sale infinitamente mas barato, por eso es un placer mínimo, porque no lo compro sino que me lo regalo.
Tengo por desgracia – o no-, el dormir muy poco y da igual a la hora que me acueste, que siempre me levanto cuando el día todavía no ha empezado. Como no me apetece sentarme en el sofá a que la televisión seque mis lagañas, me he creado una serie de actos mañaneros para pasar el crepúsculo matutino.
Desde hace unos años, veo amanecer dándome un baño en aguas heladas. Siiii, ya sé, si todos me los dicen, que si estás loco, que si te vas a coger una pulmonía, que si el reuma, que si tal o cual, pero amig@s, 15 minutos en esas aguas, al menos a mi, me dan vida.
Cierto, que ya solo quitarse la ropa da escalofrío. Cierto, que solo meter el pie, el subconsciente avisa del peligro. Cierto, que cuando se mojan las partes pudendas se recojan tal como si fueran almendras garrapiñadas de feria. Cierto, que debes de recoger la lengua pues del primer tembleque la puedes partir en dos.
Pero, no es menos cierto que es una sensación indescriptible cuando buceo y noto como el agua acaricia mi calvorota. No es menos cierto, que cuando braceo siento el agua pasar por la piel como si fuera un estilete. No es menos cierto, que siento que puedo vencer a los temores y prejuicios. No es menos cierto, que sin probar la marihuana, entro en un nirvana cuando veo aparecer el sol y me regala unos rayitos para compensarme por el esfuerzo. No es menos cierto, que cuando salgo del agua, siento miles de pinchazos en todos y cada uno de los poros de la piel, como para ser capaz de contarlos de uno en uno.
Y si, ahí, cuando miro el amanecer aterido de frío, es cuando realmente me siento vivo, el rey del montón y con unas ganas de comerme el puto mundo .....





Hay que matar al Sr. Centrifugado


La lavadora es un invento tan maligno que ni siquiera la espléndida señorita de la "afoto" me haría poner una con ella. Si, ya sé que ha sido uno de los grandes avances domésticos del pasado siglo y que sin ella volveríamos a saber donde tenemos los riñones, pero por ello no deja de ser un invento maléfico.
Como ya he comentado, he pasado unos días "de-rodríguez", y por culpa de la lavadora mi fondo de armario mas parece para ir a un festival alternativo que para intentar ligarme a la pija del barrio.
Y es que te lo explican, y dices: "no me digas mas, stá chupao" Por los cojones!!!! Si a la media hora ya no te acuerdas de ná de ná, imagínate una semana después.
Primero hay que saber distinguir la ropa, "sencillo", lo de color a un lado y lo blanco a otro, pero la ropa interior y calcetines a lo blanco y la camisa clara del lagarto a color ...ein? "me loxpliquen!!" ... vale y mi slip de tigre? Bueno, esos a mano, que son delicados. Después lo metes todo dentro y te dispones a echar el detergente, el suavizante y la lejía, vale! y cada cosa en dónde se echaba? Yo me la jugué al pito pito colorito, y como ya intuía, esta fórmula no tiene ninguna base científica que nos diga que el resultado final será el óptimo.
Para dificultar mas aún la operación, tienes que averiguar cual es la combinación exacta de programa para lavar según que ropa; vamos! que tienes mas probabilidades de averiguar los 6 números de la primitiva que acertar el lavado perfecto. Y por último la temperatura, algo que todos sabemos que para quitar la mierdecilla, nada mejor que el agua caliente. Bueno, pues para no fallar, el programa 1 y a 90 grados.
Tres horas después de ruidos gutural-maquineros -FRSSSS FRSSSSS CRONCORONCRONG BURUBURUBURU y por último el CENTRIFUGADOOOOOOOORRRCONPLASTRONPAKATONCHINPUM!- y cuando estaba calculando si me lanzaba desde la ventana, me quedaría cojo o me esnucaría en el acto, y aquí es donde viene el placer mínimo, se hizo el silencio. No os podéis imaginar como disfruté y disfruto, de ese minuto después que acaba la lavadora de funcionar.
Eso si, el disgusto-berrinche-cagadaentodoslossantos, que me llevé, me jodió los placeres mínimos para una semana.

Aaaaa aaa aa a achísssss!


Todos sabemos de una zona interior entre la nariz y la boca, que jamas hemos visto pero que conocemos, gracias a ese ligero picorcillo que sube en graduación a medida que nuestro cuerpo se prepara para una convulsión violenta. A veces, en vez de expulsar el mal interior que llevamos dentro, quedamos en ridículo haciendo espasmódicos movimientos acompañados de un frenético balbuceo ... aaaaaaa aaa aaaaaaa aaa aa a ... y nos quedamos con la presión en la cabeza y con las ganas de rematar la onomatopeya: achis!
Pero cuando existe coordinación y se alinean los astros, ese picorcillo se convierte en un somero gustito nada despreciable. Por ello me gusta estornudar (a ser posible) en la intimidad, por ejemplo cuando voy conduciendo y le hago el gotelé al volante o cuando cocino, que en la intención de no contaminar los alimentos, en vez del fino achíííísss me gusta mas sacarlo todo con un aaaajjjjjcchuuaaaaaaaaaaajjjjjsss, capaz de dar la voltereta como los del Circo del Sol. Peor es cuando me asalta en compañía, en un acto reflejo coloco mis dos manos a modo de cuenco, CRASO ERROR pues 1º, de la fuerza del rebote, se me llenan las gafas de "güilis" tanto como el parabrisas del coche en un viaje en pleno mes de agosto por Doñana y 2º, las manos aparecen llenitas de "blandiblú" y sin saber donde ni como, poder limpiartelas con disimulo.

Cinco pelas y un dolor menos


0,0335 € osea cinco pesetas y media. Eso es lo que realmente vale un paracetamol genérico de 500 miligramos. Se puede hacer algo hoy en día con esa cantidad? Antes con cinco pelas ibas al quiosco y te comprabas una pila de azúcar con distintas formas, pero ahora vas con 3 céntimos y no eres capaz de comprar ni medio regaliz.
Bien, pues ahora levántate un día después de haber tomado mas mojitos de los debidos, que el simple posado de una mosca en la cabeza es un dolor inaguantable y te enchufas un par de ellos (0,0670 € -11 pesetas-), esperas una horita y ala! como nuevo. Joder! por 11 pesetas, casi lo mismo que vale el hielo de un mojito, que diferente y bien se ve la vida.